La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual

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La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual (I)

Por: José Luis Rodríguez

La economía mundial enfrenta en estos momentos una crisis sin precedentes. El estallido de la pandemia de la COVID–19 ha puesto en evidencia la crisis que se venía gestando en el modelo neoliberal que durante años se ha estado aplicando en las diferentes economías del mundo capitalista.

No se trata, pues, de que la emergencia sanitaria sea únicamente la causante del cataclismo que hoy afecta a todos los países sin excepción. Lo que esta pandemia está mostrando son las consecuencias del modelo capitalista actual y su incapacidad para superar las limitaciones que impone el mercado por encima de la existencia misma de la humanidad.

Como certeramente ha dicho Ignacio Ramonet en un ensayo reciente: “Todo está yendo muy rápido. Ninguna pandemia fue nunca tan fulminante y de tal magnitud. Surgido hace apenas cien días en una lejana ciudad desconocida, un virus ha recorrido ya todo el planeta y ha obligado a encerrarse en sus hogares a miles de millones de personas. Algo solo imaginable en las ficciones postapocalípticas.

“A estas alturas, ya nadie ignora que la pandemia no es solo una crisis sanitaria. Es lo que las ciencias sociales califican de “hecho social total”, en el sentido de que convulsiona el conjunto de las relaciones sociales y conmociona a la totalidad de los actores, instituciones y valores.

“La humanidad está viviendo –con miedo, sufrimiento y perplejidad– una experiencia inaugural. Verificando concretamente que aquella teoría del “fin de la historia” es una falacia… Descubriendo que la historia es, en realidad, impredecible.

“Nos hallamos ante una situación enigmática. Sin precedentes. Nadie sabe interpretar y clarificar este extraño momento de tanta opacidad, cuando nuestras sociedades siguen temblando sobre sus bases como frente a un cataclismo cósmico. Y no existen señales que nos ayuden a orientarnos… Un mundo se derrumba. Cuando todo termine la vida ya no será igual”. (1)

La sociedad cubana no escapa a esos impactos.

La evaluación preliminar de las consecuencias de la COVID–19 depende del escenario de afectación en tiempo e intensidad de la pandemia en Cuba y el mundo.

Dado el carácter abierto de nuestra economía, tiene una singular importancia examinar los impactos a que está sometida a partir de la evolución de la economía mundial.

De tal modo, y según los estimados más recientes del FMI (2), los pronósticos de la evolución económica mundial en este año llevarán globalmente a una caída del 3% en el PIB, con significativos impactos en EE.UU (-5.9%), la Unión Europea (-7%), Japón (-5.2%) y Rusia (-5.5%).

Se espera un crecimiento de solo un 1.2% en China y de 1.9% en la India, entre los países más grandes. En el caso de América Latina y el Caribe, el FMI pronostica una caída de -5.2%, similar al -5.3% previsto por la Cepal, donde todos los países –excepto Guyana– decrecen en 2020. (3)

Los impactos de la crisis a escala mundial se aprecian –además– en los pronósticos de caída de la inversión extranjera directa entre 30 y 40%; (4) la reducción del comercio mundial de entre 12.9 y 31.9%, según la OMC; (5) y la disminución de hasta 30% del turismo, (6) a lo que se añade que, según datos del Banco Mundial, se ha estimado un posible descenso del 19.7% en las remesas enviadas a los países de ingresos bajos y medios, (7) todo esto entre las consecuencias macroeconómicas más importantes identificadas hasta el momento.

En el caso de América latina y el Caribe, la CEPAL (8) identifica cinco canales por los que se prevé la mayor afectación en la región. Estos son:

–Disminución de la actividad económica de varios de los principales socios comerciales en las exportaciones de bienes de los países de la región. Las exportaciones de la región a ese destino podrían caer hasta 15% en términos de valor.

–Caída en la demanda de servicios de turismo, que impactaría más severamente en los países del Caribe. Se calcula que si la prohibición de viajes se prolonga por tres meses, la actividad turística en el Caribe en 2020 se contraería 25%.

–Interrupción de las cadenas globales de valor. Países que importan partes y bienes intermedios desde China para sus sectores manufactureros.

–Caída de los precios de los productos básicos (commodities), sobre todo para los países exportadores de materias primas en América del Sur.

–Mayor aversión al riesgo de los inversionistas, y empeoramiento de las condiciones financieras globales.

Estos canales están respaldando un pronóstico de impacto muy desfavorable para la región cuyos principales indicadores son:

1) Contracción de la actividad económica con una tasa de crecimiento del PIB negativa (-5.3%)

2) Aumento del desempleo, con una tasa en torno al 11.5% (un aumento de 3.4 puntos porcentuales respecto al nivel de 2019). El número de desempleados de la región llegaría a 37.7 millones

3) Incremento de la tasa de pobreza, llegando a 34.7% (4.4 puntos porcentuales mayor que en 2019), lo que significa un incremento a 214.7 millones de personas en situación de pobreza (28.7 millones más que en 2019) y 83.4 millones de personas en pobreza extrema (13.5%).

Dicho escenario se agrava en un contexto de insuficiente coordinación supranacional, en el que los países no están desarrollando agendas comunes para el abordaje de la crisis.

Los Gobiernos están tomando –fundamentalmente– medidas económicas, fiscales y monetarias que implican aumentar el gasto social, bajar las tasas de interés, intervenir los mercados de tipo de cambio, suspensión de cobros de créditos bancarios, provisión de líneas de crédito para el pago de los salarios de las compañías y acciones para evitar el desabastecimiento de bienes básicos, entre otras.

 

Notas

(1) Ver Ramonet (2020)

(2) Ver FMI (2020)

(3) Ver Cepal (2020)

(4) Ver Unctad (2020)

(5) Ver OMC (2020)

(6) Ver OMT (2020)

(7) Ver Banco Mundial (2020)

(8) Ver Cepal (2020)


La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual (II)

Por: José Luis Rodríguez
27 mayo 2020

II

El punto de partida para enfrentar la pandemia en el caso de Cuba debe tener en cuenta que luego de alcanzar una tasa de incremento del 4,4% del PIB en el 2015, la economía cubana redujo su ritmo de crecimiento promedio del 2016 al 2019 a solo 1,3% y se previó una tasa del 1% para el 2020. Los indicadores básicos muestran la siguiente evolución entre el 2018 y los planes del 2020.

TABLA Nº 1.- INDICADORES BÁSICOS DE LA EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA CUBANA 2018-2020

2018

2019

2020P

-PIB

2,2%(*)

0,5%

1,0%

-AGRICULTURA

-4,9

1,9(E)

--

-INDUSTRIA

3,7

-0,5(E)

--

-P AZUCAR MTM

1 100 (E)

1 516P /            1 327(E)

1 360(E)

-CONSTRUCCION

9,3

--

--

-INVERSIONES MMP

9 300

9 801

12 000(E)

TURISMO VISITANTES MILES

4 712

5100P / 4 276

4 500

TURISMO INGRESOS MMUSD

2 192

2 185

--

-PROD/PETROLEO MTM

3 500 (E)

3 500 (E)

--

-DEFICIT FISCAL/PIB

-9,0%

-6,5%(P) 7,1%(E)

-5,6%(E)

-SALARIO MEDIO P

777

877

989

-PRODUCTIVIDAD

--

1,9%(P)

0,6%

-BALANZA COMERCIAL MMUSD

1 937(E)

942 (E)

372(E)

NOTA: (P) Plan (E) Estimados del autor y de EIU (2020). (*) Una información oficial indica que esta cifra fue rectificada del 1,2% planteado originalmente, alcanzándose un crecimiento real de 2,2%.
FUENTE: Rodríguez (2020a)

En este punto es necesario apuntar que la reducción que se registra en los resultados económicos durante el 2019 en el caso de Cuba, no puede decirse que obedezcan -como elemento fundamental-, a un desempeño determinado por una gestión económica interna menos eficiente, sino que reflejan mayormente el enorme impacto de la agresividad contra Cuba que ha venido desarrollando la administración de Donald Trump desde junio del 2017, pero que se ha incrementado notablemente durante los últimos meses, alcanzando la cifra de 86 nuevas medidas punitivas implementadas solo en el 2019, incluyendo la aplicación total de la Ley Helms Burton de 1996 –que tiene entre sus objetivos frenar la inversión extranjera en Cuba- y la persecución a los embarques de petróleo enviados desde Venezuela a nuestro país, lo que provocó que la economía cubana funcionara solo con el 50% del combustible necesario desde septiembre del pasado año.[1]

Debido a lo anteriormente expuesto, el impacto del bloqueo norteamericano calculado hasta el primer semestre del 2019 alcanzó la cifra de 138 843 millones de dólares, para un costo de 4 343 millones en solo un año.[2] Esta cifra se estima crecerá sustancialmente en el análisis correspondiente al período 2019/20.

También desde el punto de vista financiero, se continuó haciendo un notable esfuerzo en el 2019 para cumplir con el pago del servicio de la deuda renegociada, erogándose 70 millones de dólares con países del Club de París, incluyendo la aplicación de swap de deudas con un grupo de acreedores. Según el EIU, el pago del servicio de la deuda en el 2019 totalizaría una cifra en torno a 1 948 millones de dólares, aunque se reportaron atrasos en el pago de la deuda renegociada. Por otro lado, se reportaba una reclamación de pagos pendientes por parte de los bancos internacionales ascendiente a 2 091 millones de dólares al cierre de diciembre del pasado año.[3]

Las condiciones de partida del país ya eran muy adversas en el primer trimestre del presente año por varios factores aun sin considerar el impacto de la COVID-19, lo que se aprecia en los siguientes hechos.

1.- El recrudecimiento del bloqueo, que se ha mantenido aun en condiciones de emergencia humanitaria a causa del COVID-19.

2.- Se mantiene la crisis económica en Venezuela, que constituye uno de los principales socios comerciales de la isla, con un PIB que cayó 25,5% en 2019 y una reducción pronosticada por CEPAL del 18% para este año.[4]

3.- Se registra una escasez acentuada de divisas: El turismo internacional se redujo un 9,3% en el 2019 y los ingresos fueron de 2 185 millones de dólares, cifra similar al 2018 y a esto se añadió la pérdida de mercados de exportación de servicios médicos (Brasil, Ecuador). Al cierre de enero de 2020 se registró un decrecimiento del 19,6% en comparación a igual periodo del año anterior y en marzo de este año se produjo la paralización total del turismo.

Adicionalmente, es de esperar una reducción de las remesas.[5] Un estimado reciente calcula que los envíos desde EE.UU. caerán un 35% hasta 2 416 millones de dólares en el 2020.[6]

4.- El país se ha encontrado operando por más de seis meses con el 50% del combustible[7] y –a partir de las dificultades con los embarques desde Venezuela-, ha sido necesario comprar portadores energéticos en Rusia, Argelia y Angola en condiciones diferentes.

5.- Se enfrentan situaciones complejas de sequía en todo el Caribe, que también afectan a Cuba y –consecuentemente- a la producción agropecuaria que ya en el 2019 había mostrado contracciones con respecto a los planes previstos y a años anteriores: este fue el caso viandas y hortalizas, arroz, maíz, carne de cerdo y leche.[8]

En lo referido a la producción de alimentos, durante el 2020 se han visto afectados la campaña de siembra de frío y los resultados de la producción azucarera, donde se registraba un retraso de 100 000 toneladas en la zafra a inicio del año.[9] Por otro lado, la campaña de siembra de primavera en la producción agropecuaria se encuentra igualmente afectada y se reportaba un déficit de 20 millones de litros de leche y de 5 000 TM de carne de cerdo en las entregas al Ministerio de Alimentación hasta el mes de abril.[10]

En lo referido a la producción industrial, también se ha registrado un impacto en la disponibilidad de medicamentos, al registrarse un faltante de 80 renglones en los últimos meses. En este caso han estado presentes los crecientes impactos del bloqueo y la persecución norteamericana contra la adquisición de equipos para enfrentar la pandemia de la COVID-19. Tal fue el caso –reportado por la prensa cubana- de la negativa a vender respiradores artificiales a nuestro país por parte de dos suministradores habituales, que se plegaron a las presiones de EE.UU.[11]a lo que se añadió la negativa a transportar una donación de productos médicos proveniente de China por parte de una empresa transportista.

Como consecuencia de la situación antes expuesta y el impacto añadido previsible de la pandemia de la COVID-19, los estimados a la altura del mes de abril de CEPAL para la economía cubana en este año pronostican una reducción del PIB de -3,7%, mientras que el Economist Intelligence Unit la ubica en -4,7%.[12]

A pesar de esta complicada situación, el país cuenta con fortalezas y alternativas para rebasar la crisis y retomar la senda del desarrollo, lo que se abordará a continuación.

BIBLIOGRAFIA

- Banco Mundial (2020) “El Banco Mundial prevé la mayor caída de remesas de la historia reciente” Abril 22 2020 en www.bancomundial.org

- Bank for International Settlements (2020) “Cross borders positions on residents of Cuba (December 2019)” April 2020 en www.bis.org

- CEPAL (2020) “Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación” Informe Especial COVID-19 Nº 2, abril 21, 2020 en www.repositorio.cepal.org

- CUBADEBATE (2020) “Cuba: La producción de alimentos en tiempos de la COVID-19” Mayo 4, 2020 en www.cubadebate.cu

- Gil Fernández, Alejandro (2019) “Cuba no aplicará medidas neoliberales para afrontar situación económica” Diciembre 19 2019 en www.cubadebate.cu

- GRANMA (2020) “El bloqueo impide el envío de respiradores artificiales a Cuba” Abril 13, 2020.

- IMF (2020) “World Economic Outlook. The Great Lockdown” April 2020 enwww.imf.org

- MINREX (2019) “Informe de Cuba sobre la resolución 73/8 de la Asamblea General de Naciones Unidas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” Agosto 30 2019 en www.minrex.gob.cu

- Monreal, Pedro (2020) “Gestionando una doble crisis en Cuba: la importación de alimentos” Marzo 27, 2020 en www.elestadocomotal.com

- Organización Mundial del Comercio (OMC) (2020) “Desplome del comercio ante la pandemia COVID-19, que esta perturbando la economía mundial” Comunicado de Prensa, abril 8 2020 en www.wto.org

- Organización Mundial del Turismo (OMT) (2020) “El turismo mundial caerá hasta un 30% en 2020: OMT” Abril 2020 en www.entornoturistico.com

- Ramonet, Ignacio (2020) “La pandemia y el sistema mundo” Abril 25, 2020 en www.jornada.com.mx

- Rodríguez, José Luis (2020a) “Evolución de la economía mundial durante el 2019: impactos para Cuba y perspectivas del 2020” CIEM Informe sobre la evolución de la economía mundial en el 2019. Abril de 2020 en www.ciem.cu

- The Havana Consulting Group (THCG) (2020) “COVID-19 puede hacer declinar las remesas a Cuba entre un 30 y un 40%” Marzo 20, 2020 en www.thehavanaconsultinggroup.com

- UNCTAD (2020) “Investment Trends Monitor. Impact of the Covid-19 Pandemic on Global FDI and GVC’s Updated Analysis” March 2020 enwww.unctad.org

[1] Ver Rodríguez (2020a).

[2] Ver MINREX (2019).

[3] Ver BIS (2020).

[4] Ver CEPAL (2020).

[5] Con anterioridad el gobierno de Donald Trump limitó en envío de remesas a Cuba a $ 1000 trimestrales y en el 2020 la compañía Western Union redujo adicionalmente las mismas.

[6] Ver THCG (2020)

[7] Ver Gil (2019).

[8] Ver Monreal (2020).

[9] Al respecto se informó por el presidente del grupo AZCUBA que este retraso estuvo motivado por la llegada tarde de recursos para inversiones energéticas, pérdida de créditos por 30 millones de dólares por aplicación de la Ley Helms Burton y la falta de combustible en 37 centrales entre enero y febrero.

[10] Ver CUBADEBATE (2020).

[11] Ver GRANMA (2020).

[12] Ver CEPAL (2020) y EIU (2020).


La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual (III)

Por: José Luis Rodríguez

La compleja situación económica que el país debió enfrentar desde inicios de 2020, se vio reforzada con la irrupción de la COVID-19 a partir de los primeros casos que se registraron el 11 de marzo.

La siguiente cronología refiere los momentos más importantes de la evolución de la pandemia y su enfrentamiento:

– Marzo 11- Se detectan los primeros casos. Se inicia la primera fase del enfrentamiento como fase preepidémica, luego de un período de preparación de condiciones que comenzó desde inicios del año.

– Marzo 20- Se decide adelantar medidas de las fases 2 (transmisión autóctona limitada) y 3 (epidémica). Se enfatiza en el aislamiento social, el uso de nasobucos y la higiene de las manos como medidas preventivas obligatorias.

– Marzo 23- Se activan los Consejos de Defensa provinciales en composición reducida. Se suspenden todas las actividades educativas por un mes. Se suspende el transporte interprovincial en ómnibus, trenes y aviones.

– Marzo 24- Se regulan las fronteras limitándose la entrada y salida del país. Se cierra el país al turismo internacional y se regula la salida escalonada de unos 60 000 turistas que se encontraban en Cuba. Solo ingresarían al territorio nacional ciudadanos cubanos y residentes extranjeros permanentes.

Marzo 27- Se produce el primer evento de transmisión local limitada. Se inicia la aplicación de cuarentenas en consejos populares de diversas provincias por 14 días.

– Abril 7- Se inicia la fase 2 de enfrentamiento a la COVID-19.

– Abril 9- Se paraliza todo el transporte público en el país. Se reordena la red de tiendas de venta minorista. Se acelera la venta virtual de productos en las TRD.

– Mayo 5- El Consejo de Ministros aprueba un ajuste del Plan de la Economía 2020 y las indicaciones para la elaboración del plan y presupuesto del 2021. En esta fecha también se establecen nuevas regulaciones para limitar la circulación de vehículos estatales. Se paralizan 30 196 equipos.

– Mayo 9- En sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, se aprueban las indicaciones para la elaboración de la estrategia económica a implementar en la etapa de recuperación post-COVID-19 y en función de fortalecer la economía cubana.

En el desarrollo de la enfermedad y su enfrentamiento, se han podido apreciar, desde el primer momento, las favorables condiciones que presenta Cuba para el enfrentamiento exitoso a la COVID-19 y que –sintéticamente– incluyen los siguientes elementos:

– Capacidad de dirección del país, caracterizada por un sistema de planificación y asignación centralizada de recursos, a lo que se añade la presencia de la más alta instancia de Gobierno en la dirección del grupo de trabajo temporal intersectorial creado para el enfrentamiento a la crisis, con una información diaria detallada en los medios de difusión sobre las medidas que se adoptan y sus resultados inmediatos. Ello permite transmitir orientaciones y conocimientos para lograr el consenso de la población en respaldo a las tareas planteadas, con el apoyo de una amplia red de organizaciones sociales y de masas.

– Amplio e inclusivo sistema de protección social. El sistema de seguridad social en Cuba –según datos del 2018– cubre al 100% de los trabajadores y brindó protección a 1 670 502 jubilados, que cobraron una pensión media de 303 pesos mensuales, todo ello a un costo de 5 683 millones de pesos, lo que representa el 5% del PIB. Por su parte, el sistema de asistencia social benefició a 181 355 personas en 114 416 núcleos vulnerables, con una cobertura del 19% de los mismos.

– Fuerte sistema de salud pública estructurado desde el consultorio del médico de la familia, en la comunidad, hasta hospitales especializados, contando –según datos del 2018– con 95 487 médicos, 85 732 enfermeras y enfermeros, así como una relación de nueve médicos por cada 1 000 habitantes. El presupuesto del Estado asignó en el 2018 fondos por 10 531 millones de pesos al sector, lo que representó el 10.5% del PIB.

Adicionalmente se cuenta con un importante desarrollo de la industria farmacéutica. Más del 63% de los medicamentos son de producción nacional, incluyendo especialmente los de alta tecnología y base biotecnológica. Entre los indicadores básicos de salud, el país cuenta con una tasa de mortalidad infantil de cinco por 1 000 nacidos vivos en 2019, con una esperanza de vida al nacer de 78.45 años.

– Reservas de productividad y eficiencia, especialmente en la producción nacional de alimentos, con una potencialidad para sustituir entre el 30 y el 40% de las importaciones. Actualmente se importa el equivalente al 39% del insumo calórico y el 55% del insumo proteico de los consumidores.

– Amplio y efectivo sistema de defensa civil, con larga experiencia en el enfrentamiento de situaciones extraordinarias.

– Capacidad y voluntad política para lograr una inclusión más eficiente del sector no estatal en el desarrollo del país. Este sector aporta un estimado superior al 20% del PIB en el país y agrupa alrededor del 31% de las personas ocupadas.

– Potencial para incrementar los recursos en moneda libremente convertible a disposición de la economía nacional y su utilización más eficiente para enfrentar el desarrollo del país y las situaciones extraordinarias.

En medio de la compleja situación sanitaria que se ha enfrentado en el primer trimestre del año, el país logró cerrar acuerdos para inversión extranjera directa que cubren compromisos por 600 millones de dólares y se encuentran en proceso de gestión otros 1 000 millones.

Bibliografía:

- Banco Mundial (2020) “El Banco Mundial prevé la mayor caída de remesas de la historia reciente” Abril 22 2020 en www.bancomundial.org
- Bank for International Settlements (2020) “Cross borders positions on residents of Cuba (December 2019)” April 2020 en www.bis.org
- CEPAL (2020) “Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación” Informe Especial COVID-19 Nº 2, abril 21, 2020 en www.repositorio.cepal.org
- CUBADEBATE (2020) “Cuba: La producción de alimentos en tiempos de la COVID-19” Mayo 4, 2020 en www.cubadebate.cu
- Gil Fernández, Alejandro (2019) “Cuba no aplicará medidas neoliberales para afrontar situación económica” Diciembre 19 2019 en www.cubadebate.cu
- GRANMA (2020) “El bloqueo impide el envío de respiradores artificiales a Cuba” Abril 13, 2020.
- GRANMA (2020a) “Ajustarse a la realidad e imponerse a ella con el trabajo” Mayo 5, 2020.
- GRANMA (2020b) “ Salvar vidas y estimular el desarrollo económico de Cuba” Mayo 9, 2020.
- IMF (2020) “World Economic Outlook. The Great Lockdown” April 2020 enwww.imf.org
- MINREX (2019) “Informe de Cuba sobre la resolución 73/8 de la Asamblea General de Naciones Unidas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” Agosto 30 2019 en www.minrex.gob.cu
- Monreal, Pedro (2020) “Gestionando una doble crisis en Cuba: la importación de alimentos” Marzo 27, 2020 en www.elestadocomotal.com
- Organización Mundial del Comercio (OMC) (2020) “Desplome del comercio ante la pandemia COVID-19, que esta perturbando la economía mundial” Comunicado de Prensa, abril 8 2020 en www.wto.org
- Organización Mundial del Turismo (OMT) (2020) “El turismo mundial caerá hasta un 30% en 2020: OMT” Abril 2020 en www.entornoturistico.com
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– Rodríguez, José Luis (2020a) “Evolución de la economía mundial durante el 2019: impactos para Cuba y perspectivas del 2020” CIEM Informe sobre la evolución de la economía mundial en el 2019. Abril de 2020 en www.ciem.cu
- The Havana Consulting Group (THCG) (2020) “COVID-19 puede hacer declinar las remesas a Cuba entre un 30 y un 40%” Marzo 20, 2020 en www.thehavanaconsultinggroup.com
- UNCTAD (2020) “Investment Trends Monitor. Impact of the Covid-19 Pandemic on Global FDI and GVC’s Updated Analysis” March 2020 enwww.unctad.org


La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual (IV)

Por: José Luis Rodríguez

A partir de la compleja situación enfrentada por el país, el Consejo de Ministros anunció el 4 de mayo del 2020 el ajuste del Plan 2020.

Las medidas de la política a aplicar ejecutadas hasta ese momento se enmarcaban en las prioridades definidas en diciembre del pasado año por el país para el Plan del año 2020, las que comprendían:

  • El incremento y diversificación de las exportaciones. Asegurar su cobro. El plan aprobado es mínimo.
  • La sustitución de importaciones, concentrándose en los productos que en estos momentos se importan.
  • Elevar la eficiencia del proceso inversionista.
  • Mantener e incrementar las medidas de ahorro.
  • Disminuir las importaciones para el turismo y aumentar la participación de la industria nacional.
  • Lograr el encadenamiento productivo con la inversión extranjera.
  • Potenciar los proyectos de desarrollo local.
  • Avanzar en el ordenamiento monetario del país y el perfeccionamiento de la empresa estatal.
  • Fomentar los vínculos entre todos los actores económicos: sector estatal, sector no estatal e inversión extranjera.
  • Aprovechar las oportunidades de las medidas aprobadas para impulsar la economía.
  • Asegurar el cumplimiento de los ingresos en divisas y de la circulación mercantil minorista, en función del equilibrio financiero externo e interno del país.
  • Aprovechar el aporte de la academia, el potencial científico y el vínculo universidad empresa.

Ya en el 2019 la economía cubana se había resentido por el impacto de las agresivas medidas aplicadas por EE.UU. contra nuestro país, lo que unido otras dificultades, trajo consigo que la economía creciera 0,5% y que el plan del 2020 se remitiera a un incremento de solo un 1% en el PIB.

Durante el primer cuatrimestre del presente año al arrastre de las dificultades anteriores se sumó el impacto de la pandemia de la COVID-19, creando un verdadero cataclismo en la economía mundial del cual no ha escapado la economía cubana, con reportes de importantes descensos de importaciones y exportaciones en estos meses.

Resultaba así inaplazable ajustar las proyecciones del presente año sin mayor dilación implementando –primero- un ajuste del Plan 2020 y el inicio de la elaboración del Plan 2021 para asegurar el enfrentamiento a la adversa coyuntura y –después- definir las indicaciones con el fin de elaborar una estrategia para la recuperación del país, decisión tomada en una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros e informada por la prensa el 9 de mayo del 2020.

En relación al ajuste del plan de este año resulta de utilidad reflexionar como se implementará el mismo.

Al respecto se decidió el ajuste indispensable del plan sobre la base de la reducción de los gastos, a lo que el ministro de Economía y Planificación añadió que se priorizan las exportaciones, la producción de alimentos, los medicamentos y productos de aseo.

En relación a las exportaciones, se informó que se crearan reservas en producciones de tabaco, ron, carbón vegetal y productos biotecnológicos entre otros, hasta que se normalice el mercado, ya que la significativa reducción del comercio internacional impide ejecutar la venta efectiva de esos productos en estos momentos.

Examinemos a continuación los elementos más importantes a ajustar en el Plan 2020.

En relación a la exportación de servicios, la mayor afectación ha venido dada por el cese de la actividad del turismo internacional desde el mes de marzo con la perspectiva –marcada aún por la incertidumbre- del reinicio gradual de las actividades solo para el último cuatrimestre del año.

Para este sector el ajuste del plan tiene fuertes implicaciones. En primer lugar, la ausencia de turistas impacta de forma significativa los ingresos del país en la actividad hotelera –con una paralización del 75% de las instalaciones- pero también en el segmento extra hotelero, que incluye la gastronomía y el transporte entre sus elementos más importantes. Si se considera que el impacto global previsto de que el turismo internacional se reduzca solo hasta un 30% en este año, esto pudiera representar una reducción de unos 886 millones de dólares en el año. En este caso el turismo nacional pudiera compensar esta pérdida, pero solo en parte.

Desde luego que ya se registran muy negativas consecuencias en el ingreso de los trabajadores del Estado y también en el sector no estatal. Solamente los trabajadores estatales asociados a Hoteles y Restaurantes en el Anuario Estadístico de Cuba 2018 totalizaban 273 mil, mientras que 240 372 trabajadores por cuenta propia –el 38% del total- habían cesado en sus actividades a la altura del mes de mayo.

En segundo lugar, las inversiones en el turismo –que muchos autores consideraban sobredimensionadas dado el bajo nivel de ocupación alcanzado en los últimos años- requiere una revisión a fondo dadas las perspectivas de recuperación del sector en el futuro próximo, así como las necesarias inversiones en términos de seguridad sanitaria que hay que realizar en los hoteles ya existentes. Un ajuste apropiado en este sector supondría concluir solo los hoteles que están a punto de terminación y no iniciar nuevas instalaciones. Otro tema sería evaluar en qué medida es posible desarrollar nuevas inversiones extra hoteleras en estos momentos.

Por su parte, para la producción agropecuaria se ha señalado que se destinarán recursos materiales y divisas que permitan incrementar las producciones de arroz, plátano, frijoles, maíz, boniato, huevos, carne de cerdo y ganado menor. También se priorizará la acuicultura y la producción de alimento animal.

Se impone también una revisión a fondo de las medidas aplicadas hasta el presente con vistas a asegurar la redistribución de los escasos recursos disponibles para cumplir con las prioridades acordadas, pero también de los mecanismos de gestión de la agricultura cubana donde un 70% de la producción es gestionada por el sector privado y el cooperativo.

Para incrementar la producción será necesario tomar en cuenta –en primer lugar- que un elemento clave para aumentar la producción de alimentos y un grupo de exportaciones agropecuarias se relaciona con el nivel de inversiones y el aseguramiento de insumos importados que se requiere para ello. Al respecto vale la pena reflexionar sobre el esfuerzo que esto representa, ya que entre el 2013 y el 2018 se dedicaron a las inversiones agropecuarias como promedio un total de 421,3 millones de pesos, cifra que solo representó el 6,4% del total invertido por el país, según datos de la ONEI. Esta cifra solo tuvo un ligero incremento en el 2019 –hasta 500 millones de pesos- y en el plan de este año se incluyeron 900 millones, lo que representó un 7,5% de la inversión total estimada para el país en el 2020.

Por otra parte, según declaraciones del ministro de Agricultura, ya en el plan del presente año para los fertilizantes se aseguraba solo el 28% de las necesidades.

Adicionalmente, para las importaciones de alimentos y de materias primas para su producción se previeron unos 1 700 millones de dólares en el 2020, lo que está asociado a que alrededor del 70% de los alimentos que consume la población se importan, lo que equivale al 39% de las kilocalorías y el 55% de las proteínas que se consumen.

Una alternativa –en tanto que no se alcance un mayor financiamiento externo, o se expanda la inversión extranjera- puede consistir en la adopción de un conjunto de decisiones para obtener mejores resultados a corto plazo, entre las que destacan las siguientes.

Desde el 2019 se desarrollo la venta en USD de bienes de consumo y medios de transporte ligero mediante la compra de esos artículos por parte de la población, en un esquema de comercio preferiblemente en consignación.

Esa misma alternativa, pero para la venta de insumos como fertilizantes, pesticidas, implementos agrícolas, equipos de riego y tractores debe ofertarse a campesinos y cooperativistas como medio para impulsar –en lo inmediato- la producción y la productividad del trabajo en el sector. Igualmente puede ofertarse maquinaria ligera, envases y otras materias primas para abastecer la mini industria agroindustrial que ya produce en estos momentos.

Financiar por la banca cubana mediante créditos, en moneda nacional y –hasta donde sea posible en divisas-, la expansión de la producción agropecuaria y la mini industria procesadora de esa producción. Para ello se aplicará una política de tasas de interés mínimas y períodos de devolución flexibles, características propias de la banca de fomento agrícola e industrial.

Revisar la política de precios de compra de la producción agropecuaria y fijar su referencia –por un lado- en relación al precio de los productos de importación homologables como similares, mientras que para los productos que se producen y consumen en el país, establecer precios estimulantes de acuerdo al mercado.

Para evitar que el impacto de esos precios llegue a la población, deberá transitarse a la política –ya acordada- de subsidiar los consumidores de bajos ingresos y no los productos.

Vincular parte de los incrementos productivos que se vayan obteniendo para la venta en las cadenas de tienda con ventas en divisas y alcanzar –de forma gradual- la sustitución de importaciones de arroz, frijoles, frutas (frescas y en conserva), vegetales (frescos y en conserva) carne de cerdo y pescado fresco. También puede trabajarse para obtener producciones artesanales de derivados de la leche, tales como mantequilla, queso blanco o yogur.

Muchos otros aspectos pudieran examinarse, pero no sería posible ignorar el problema que representa como compensar los desequilibrios que provocan un incremento en los gastos sociales por un lado y la reducción de los ingresos fiscales por otro, en la ejecución del Presupuesto del 2020.

En este caso, además de la política basada en una ineludible reducción de los gastos previstos donde quiera que sea posible y compatible con la situación emergente que enfrenta el país, será factible valorar otras medidas como las siguientes.

El déficit presupuestario se financia –desde el año 2013- en alrededor de un 70% mediante la emisión de bonos de deuda pública por parte del Ministerio de Finanzas y Precios, los que son vendidos al BCC para obtener financiamiento a partir de los depósitos de dinero que posee.

Sin embargo, no se ha considerado hasta el presente la venta de esos bonos a las personas naturales a tasas de interés que resulten atractivas y –necesariamente- algo superiores a lo que devengan los depósitos en el BCC. Esta es una práctica internacional que, especialmente en situaciones tensas para la nación, se ha aplicado en países como la URSS, China o Vietnam, vinculando esos bonos a propósitos patrióticos de diversa naturaleza. Una buena campaña de movilización social podría aportar cantidades de cierta importancia para cubrir el desbalance presupuestario con la participación de la población.

En el caso de Cuba existe un nivel de liquidez en manos de la población -que alcanzó ya el 59% del PIB en el 2018- y la emisión de bonos de deuda pública puede también vincularse a determinados propósitos sociales como puede ser la seguridad y asistencia social o la construcción de viviendas.

De aplicarse una política dirigida a subsidiar los precios al consumidor en el caso de las personas de bajos ingresos, se reduciría notablemente los 3 609 millones de pesos dedicados a ese fin en el 2018 y que cubre los 11,2 millones de habitantes del país sin excepción. Sin embargo, se identificaron como personas vulnerables recientemente un estimado de 1 millón 760 141 personas –que viven en 606 945 núcleos familiares-, lo que representa el 15,6% de los habitantes del país. Suponiendo que a esa cifra se añadieran todos los jubilados -1 millón 670 000 pensionados- el total de personas a subsidiar sería de 3 millones 430 141, es decir, el 30,4% de la población.

Es así que pudiera suponerse que una vez que se aplicara la política prevista, estos gastos pudieran reducirse alrededor del 70%, lo que representa unos 2 526 millones de pesos cada año.

En el proceso de ajuste del Plan 2020, como se ha destacado en repetidas ocasiones por el presidente Díaz Canel, “…estamos enfrentado una crisis mundial. En este difícil contexto (…) tenemos que salir con cosas distintas y preparar una Estrategia de Desarrollo Económico y Social donde se ratifique que no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera.”


La batalla económica y frente a la COVID-19 en la Cuba actual (V)

José Luis Rodríguez

I

El pasado 9 de junio el periódico Granma dio a conocer que en una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, se aprobaron las indicaciones para la elaboración de la estrategia económica a implementar para la etapa post COVID-19.[1]

Esta estrategia se desarrollaría en dos etapas. Una primera para la recuperación más inmediata de la actividad económica, compuesta a su vez de tres fases que se aplicarían gradualmente en función del control que se vaya logrando sobre la pandemia en el país, situando como primera prioridad la salud de la población.

A partir del 18 de junio se inició la primera fase del desmontaje de las medidas aplicadas frente a la COVID-19 desde el 11 de marzo en todas las provincias, excepto La Habana, que todavía no cumple los requerimientos sanitarios para ello en el momento en que se escribe este artículo.

En la búsqueda de la normalidad económica deberán transcurrir todavía dos fases más para llegar a condiciones mínimas de estabilidad con vistas a poder emprender medidas de mayor alcance y complejidad, lo cual debe llevar al menos hasta los primeros meses del año próximo. En esta etapa las actividades económicas de mayor relevancia que se reinician serán el turismo y todas las actividades que tributan a él, incluyendo el transporte internacional y las actividades agrícolas y no agrícolas del sector privado y cooperativo, entre las de mayor relevancia.

Sin embargo, a pesar de la importancia del retorno a la normalidad con las medidas de seguridad sanitaria adecuadas, muchos autores destacan justamente que la normalidad a la que se retorna no conducirá a una situación similar a la existente antes de la COVID-19, por lo que se llama con frecuencia a este proceso como el retorno a la “nueva normalidad” o incluso el ingreso a la “anormalidad”. [2]

Este planteamiento puede ser entendido de dos maneras: se trata de una normalidad que contiene medidas adoptadas durante la pandemia que llegaron para quedarse, o que se considera una normalidad diferente dada la necesidad de superar  factores que venían afectando el funcionamiento adecuado de la economía cubana y los cuales es preciso atender con urgencia tomando en cuenta que la recuperación de la economía se producirá en condiciones de una profunda crisis mundial –con un crecimiento negativo en torno al 6% en el mundo este año- y que provocará impactos en nuestro país que se deben prever y mitigar, entre los que destacan una caída del 20% en el comercio internacional y de entre el 30 y el 40% en la inversión extranjera directa.

En este sentido, se planteó por el Vice Primer Ministro Alejandro Gil que la segunda etapa de la recuperación, correspondiente al fortalecimiento de la economía nacional, tendrá en cuenta como principios contar con una planificación centralizada, la regulación del mercado, la complementariedad de los actores económicos, el papel dinamizador de la demanda interna y la implementación de aspectos claves que están pendientes de lo ya aprobado en el 2017 en la Conceptualización del Modelo de Desarrollo Económico y Social Cubano y en las Bases del Plan 2030 o Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2030 (PNDES 2030).

Al respecto también se destacaron como áreas clave –dentro de las 11 que contiene el PNDES 2030- las siguientes: Turismo; servicios técnicos profesionales; industria biofarmacéutica y biotecnológica, así como la industria biomédica; agroindustria azucarera; construcciones; telecomunicaciones; transporte, almacenamiento y comercio eficiente e industria ligera.

A este enfoque sectorial se añadían –como elementos decisivos- aspectos referidos al sistema de dirección económica del país como son las políticas monetarias y financieras; las referidas a los precios; la inversión extranjera, así como medidas en relación al empleo y el salario.

II

El desarrollo de la estrategia de recuperación deberá  llevarse a cabo –como ya se dijo- en circunstancias sumamente complejas, por lo que la diferencia entre los problemas coyunturales –a corto plazo- y los estructurales –a mediano y largo plazos- no deben verse como fenómenos totalmente independientes.

Algunas ideas resultan muy importantes en este sentido, ya que para que exista el futuro tienen que resolverse urgentemente un grupo de problemas del presente y –a su vez- la solución de los mismos no puede entrar en contradicción con proyecciones de más largo alcance.

Hay dos temas donde esta conjunción se aprecia muy claramente: la seguridad alimentaria y el incremento de los ingresos en divisas por la vía de las exportaciones de bienes y servicios, unido a la reducción de los gastos mediante la sustitución de importaciones.

Para alcanzar gradualmente la seguridad alimentaria –tal y como se destacó en la cuarta parte de este trabajo- hay que garantizar de inmediato el máximo nivel posible de inversiones y suministro de insumos, combinando la asignación central de recursos que deben redistribuirse por parte del Estado  para la agricultura y la industria alimentaria, con la posible adquisición de materiales y equipos en USD por el sector no estatal que opera mayoritariamente en el sector agropecuario.

Junto a lo anterior debe irse modificando la política económica que se aplica a la producción y comercialización de alimentos, lo que supone la implementación de una política consensuada entre los actores económicos en lo referido el otorgamiento de créditos en condiciones especialmente favorables; una política fiscal estimulante y flexible; una política de precios que impulse la producción y un sistema de retribución favorable al trabajo en el sector, que además esté acorde a los resultados que se vayan obteniendo en la alimentación de la población, la sustitución de importaciones y el crecimiento de las exportaciones.

Ya –según la información disponible del pasado año-[3] se observaba un descenso en todas las producciones agrícolas en relación al 2018, excepto en plátanos (+4,31%) y frijoles (+5,23%), a lo que se añadió una disminución en la producción pecuaria, excepto de carne de ganado ovino-caprino (+2%). Algunas importantes producciones mostraron descensos sostenidos entre el 2010 y el 2019, tal es el caso del arroz (-16,7%), el maíz (-5,5%) y la leche (-22%), según los Anuarios Estadísticos de estos años.

Tomando en cuenta esta situación, el desarrollo de un grupo de medidas como las expuestas no puede esperar siquiera a que se completen las tres fases del proceso de recuperación, ya que las decisiones que no se tomen ahora incidirán en los resultados productivos del 2021 dado el tiempo que se requiere por el ciclo de reproducción del sector agropecuario.

También es preciso tener presente que el 79% de la producción de alimentos de origen vegetal, el 35% de los alimentos de origen animal y el 65% de la producción de leche se logra a través de las cooperativas agropecuarias y los productores privados y es con estos actores económicos fundamentalmente donde se pueden lograr los mayores avances en base a su mayor productividad. A lo anterior debe acompañarlo la indispensable reestructuración de las empresas estatales agropecuarias preservando y estimulando a las más eficientes.[4]

Por otra parte, un elemento que resulta transversal a toda la economía consiste en obtener mayores ingresos por exportaciones y reducir gastos mediante la sustitución de importaciones.

En cuanto a la exportación de bienes, la misma se redujo un 47,8%[5] del 2010 al 2018, con importantes descensos en la producción de níquel, que cayó un 25,4% y un 5,2% en el caso del azúcar, a lo que se suma la baja en los precios en el mercado mundial de ambos productos del 55 y el 45,2% respectivamente.

Por su parte, la composición mercantil de las exportaciones se ha mantenido prácticamente sin cambios en los últimos 10 años, aunque aquellos productos de bajo valor agregado pasaron del 38% del total en el 2010 al 54% en el 2018, con la sola excepción –en el grupo de productos de mayor valor agregado- de los medicamentos, que pasaron del 11 al 19% en estos años.

A los datos anteriores debe añadirse que solamente entre abril del 2018 y marzo del 2019 el impacto del bloqueo de EE.UU. en el comercio exterior cubano causó pérdidas por más de 2 897 millones de dólares[6], representando alrededor del 67% de las pérdidas totales registradas en ese período, lo que ubica al comercio exterior como la actividad de mayor afectación producto de las agresiones norteamericanas.

Por otra parte, el desempeño en la exportación de servicios ha permitido compensar el negativo resultado de la exportación de bienes y mantener un saldo positivo en la balanza comercial desde el año 2005, pero ese saldo positivo ya se redujo un 33,2% entre el 2010 y el 2018.

En el caso del turismo internacional los visitantes entre el 2010 y el 2019[7] pasaron de 2 millones 132 mil a 2 millones 476 mil, para un incremento del 16,1%; pero los ingresos brutos del sector descendieron de 2 218 millones de dólares a 2 185 millones, para una reducción del 15%.

A lo anterior se suma que el nivel de ocupación lineal cayó notablemente del 57,1 al 36,5%.

Por otra parte, el origen de los visitantes continuó concentrado en más de un 50% en Canadá, Comunidad Cubana en el exterior y Estados Unidos, en ese orden.

Las cifras anteriores muestran la necesidad de elevar la eficiencia económica del turismo, sector que ha absorbido el mayor nivel de inversiones en la economía cubana en los últimos años, inversiones que es preciso rentabilizar de forma adecuada.

La situación actual impone revisar la política de servicios turísticos mediante la adecuación de la política de inversiones a los niveles de ocupación previsibles y trabajar con estudios de factibilidad que se apoyen en análisis del mercado con un nivel adecuado de rentabilidad en la elaboración de los planes de desarrollo del sector. Adicionalmente será preciso considerar un incremento en inversiones extra hoteleras que permitan incrementar el gasto por turista-día tomando en cuenta el peso que actualmente tiene el sistema de paquetes turísticos “todo incluido”.[8]

El segmento de mayor impacto en la exportación de servicios es el de fuerza de trabajo calificada.

En efecto, la exportación de servicios de alto valor agregado se elevó de un estimado de 1 129 millones de dólares en el 2004, a 7 442 millones en el 2010, para un incremento de 6,6 veces. En el 2018[9] estos servicios se calcula alcanzaron unos 8 871 millones de dólares –de ellos 6 399 millones, el 72%, fueron servicios médicos- para un aumento del 19,2% en ocho años.

Sin embargo, será preciso reconsiderar las bases para una lograr una dinámica expansiva de estos servicios tomando en cuenta la vulnerabilidad que supone su realización sobre la base únicamente mediante acuerdos intergubernamentales, tal y como indica la experiencia reciente de ruptura de los mismos en los casos de Brasil, Ecuador y Bolivia.[10]

En general un mejor desempeño de la economía nacional pasa también por la sustitución de importaciones.

Hay ejemplos exitosos en este tema en los últimos años, tal y como lo muestran la producción nacional de petróleo, que hoy alcanza unos 3 millones de toneladas anuales y que representa alrededor del 38% del consumo nacional de hidrocarburos; la producción de frijoles que creció más de dos veces hasta el 2018 y la producción nacional de medicamentos que alcanza alrededor del 63% de los que se utilizan en el país.

No obstante, la sustitución de importaciones no ha avanzado significativamente en términos de reducir la dependencia alimentaria externa tomando en cuenta de que –como se mencionó anteriormente-, alrededor del 70% de los alimentos que recibe la población se importan, lo que equivale al 39% de las kilocalorías y el 55% de las proteínas que se consumen. En este tema también debe considerarse que –según análisis realizados años atrás-, en la factura promedio de importación de alimentos el potencial de sustitución se encuentra entre 600 y 800 millones de dólares, lo que equivalía aproximadamente a entre el 34,1 y el 45,5% del total de la misma.

Al respecto la experiencia muestra que al diseñar la política de sustitución de importaciones, muchas veces no se aseguran los recursos que se requieren para alcanzar ese objetivo. Al respecto se estimaba –según análisis realizados por los especialistas-  que se requerían gastos previos por el 16% de cada peso que se sustituyera en las compras externas.

III

En las ideas que se exponen en este artículo no se ha pretendido agotar el enfoque estratégico que se requiere para lograr un avance sistémico de la economía cubana, aun en las actuales circunstancias.

Es por ello que se ha preferido concentrar la atención en aquello que resulta la primera prioridad entre las decisiones que de inmediato debemos y podemos adoptar.

Esto no significa que no se pueda avanzar –o incluso sea indispensable avanzar- en decisiones que deben optimizar en todo lo posible el sistema de dirección de la economía y su base organizacional, partiendo –incluso- de decisiones ya aprobadas y que constan en los documentos rectores de nuestro desarrollo.

En apretada síntesis pueden destacarse los siguientes elementos.

En primer lugar, resulta indispensable adecuar la organización económica del país comenzando por la empresa estatal. Existe consenso en la necesidad de descentralizar la gestión empresarial y dotar a las empresas públicas de capacidad de decisión y autonomía para que puedan trabajar eficientemente, regulando su funcionamiento mediante mecanismos económicos que aseguren un control adecuado y un sistema de estímulos eficiente, todo ello en el marco de un sistema de planificación centralizada para el establecimiento de las proporciones macroeconómicas óptimas en el país. En ello se avanzó en el Período especial con resultados favorables.[11]

En nuestra organización empresarial resulta pertinente revisar el funcionamiento de las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) y las unidades empresariales de base (UEB) con el objetivo de subordinar su trabajo a la optimización de la gestión de la empresa. Para ello habrá que considerar también el papel de las pequeñas y medianas empresas (PYMES)[12] en el sector estatal y no solo en el sector privado.

En segundo lugar, es preciso también crear las condiciones para el funcionamiento adecuado de las cooperativas, tanto agropecuarias como no agropecuarias, mediante su reconocimiento jurídico y no subordinación a empresas estatales, al tiempo que se controlan y regulan mediante mecanismos económicos y no administrativos como ha predominado la práctica hasta el presente.

En tercer lugar, la gestión del sector privado requiere una clara delimitación de las entidades que realmente son PYMES y los que resultan emprendedores individuales, lo cual clarificaría su funcionamiento y las política reguladoras de empleo, fiscales y crediticias para el funcionamiento de ese sector, el cual trabaja en condiciones de mercado para lograr precios competitivos. Los mejores resultados en cuanto a su contribución para el desarrollo del país debe lograrse por el Estado mediante una política de alianzas y eliminación de trabas administrativas que aseguren su funcionamiento adecuado.

Por último, otras decisiones será preciso considerar en la medida en que se creen las condiciones indispensables para obtener un resultado favorable. Se trata en este caso del proceso de reunificación monetaria y cambiaria, que supone una reestructuración en el funcionamiento de los actores económicos y las personas naturales bajo la premisa de lo afectar los mismos, por lo que demanda de un avance gradual que permita asegurar resultados positivos y sin desesperarnos, especialmente tomando en cuenta la complicada situación económica actual.

No obstante, adecuaciones a corto plazo de la política de empleo y salarios resultarán indispensables, aunque no sean definitivas, pero si muy importantes para el estímulo a la productividad del trabajo y la eficiencia económica.

De este modo, se acercan momentos en que se rebasarán gradualmente los negativos impactos de la pandemia de la COVID-19 y el país tendrá que enfrentar nuevos desafíos.

Hoy, si bien la situación es compleja, no resulta igual a la que vivió el país durante el Período especial, del que –precisamente- se cumplirán 30 años de su inicio en pocas semanas. La nación cuenta con potencialidades que no teníamos antes y atesora experiencias que debemos revalorizar.

Todo esto debe servirnos para trabajar con audacia, pero previendo siempre las alternativas más difíciles para asegurar la victoria como nos enseñó Fidel.

Junio 26 2020.

[1] Ver Granma “Salvar vidas y estimular el desarrollo económico de Cuba” Junio 9 del 2020.

[2] Ver de Ricardo Torres “Cuba no debe de esperar para liberar el potencial de su fuerza laboral” Junio 17 2020 en www.progresosemanal.us; de Armando Nova “Agricultura cubana: se necesita urgentemente la descentralización” Mayo 13 2020 en www.progresosemanal.us  ; de Omar Everleny Pérez Villanueva “Los salarios en Cuba: un nudo a desatar” Junio 18 2020 en www.ipscuba.net ; de Oscar Fernández “¿Neoliberalismo en la Conceptualización?” Mayo 14 2020 en www.progresosemanal.us ; de Pedro Monreal “Cuba: Siete gráficos para descifrar la capacidad de un plan de recuperación” Junio 11 2020 en www.elestadocomotal.com ; de Ariel Terrero “Cinco desafíos y una oportunidad” Junio 8 2020 en www.cubadebate.cu y de Katia Siberia “En Ciego de Avila las cifras no se comen, pero se digieren” Junio 16 2020 en www.cubadebate.cu , entre otros trabajos

[3] Ver de la ONEI “Sector agropecuario. Indicadores seleccionados. Enero-Diciembre del 2019”Junio del 2020 en www.onei.gob.cu

[4] Ver las opiniones de un grupo de destacados especialistas en el trabajo  “En marcha hacia un futuro socialista y sostenible” Mayo 31 del 2020 en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[5] Los datos que se utilizan en este epígrafe provienen de ONEI “Anuario Estadístico de Cuba” 2010 y 2018 en www.onei.gob.cu, y del EIU “Country Report Cuba. May 19 2020” en www.eiu.com,

[6] Los ingresos dejados de percibir por exportaciones fueron 2 343 millones, es decir el 81% de las pérdidas. Ver MINREX “Informe de Cuba sobre la resolución 73/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” Agosto 30, 2019 en www.minrex.gob.cu

[7] Ver ONEI “Anuario Estadístico de Cuba 2010” La Habana, 2011 y ONEI “Turismo Internacional. Indicadores seleccionados. Enero-Diciembre 2019” La Habana, marzo 2020 en www.onei.gob.cu

[8] Actualmente resulta conveniente llevar a cabo inversiones de menor costo y rápida recuperación, como pueden ser parques de diversiones, instalaciones para el turismo de salud, centros recreativos de diversa naturaleza, entre otras alternativas.

[9] Ver ONEI “Anuario Estadístico de Cuba 2019” La Habana, 2019 en www.onei.gob.cu

[10] En este sentido una alternativa puede ser la expansión de los servicios médicos en Cuba a través del turismo de salud, una variante de menor costo y mayor facilidad operacional.

[11] Esta experiencia fue examinada científicamente por Yaima Doimeadiós en su trabajo “El crecimiento económico en Cuba: Un análisis desde la productividad total de los factores” Tesis en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Económicas, Facultad de Economía, Universidad de La Habana, 2007, CEPAL, 2012 en www.cepal.org

[12] Existe literatura científica suficiente para comprobar el papel de las PYMES en las economías todo el mundo. Un estudio reciente de la OCDE señalaba que las PYMES y los emprendedores “…constituyen la columna vertebral de las economías de esos países y representan 70% del empleo total; además, son fundamentales para fortalecer la productividad, generar un crecimiento más inclusivo y adaptarse a megatendencias como la nueva revolución industrial y un perfil cambiante del trabajo.” Ver “Pequeñas y medianas empresas, fundamentales para el desarrollo de la economía” Marzo 15 de 2018 en www.eleconomista.com.mx

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