La cultura cubana no escapa al impacto negativo del bloqueo

La cultura cubana no escapa al im­pacto negativo de esta política hos­til, y en el periodo abril 2014-marzo 2015 la afectación ha ascendido a más de 24 millones de dólares

Autor: Amelia Duarte de la Rosa | Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


El costo de la educación de un estudiante en un año académico, en una carrera como artes plásticas, puede estar en el entorno de los 14 000 USD y la mayoría del material para la docencia que requiere es material gastable, lo que agrava la inversión, que puede oscilar entre los 20 000 o 25 000 dólares aproximadamente; y este es solo el costo para necesidades básicas. Foto: Otilio Rivero


El bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de los Es­tados Unidos contra Cuba persiste, a pesar de la insistente y categórica de­manda de la comunidad in­ter­na­cional en la Asamblea Ge­ne­ral de las Na­ciones Unidas para su eliminación.

La cultura cubana no escapa al im­pacto negativo de esta política hos­til, y en el periodo abril 2014-marzo 2015 la afectación ha ascendido a más de 24 millones de dólares, cifra que, si la comparamos con igual fecha del 2013-2014, ha au­mentado considerablemente, pues los daños se calculaban en poco más de 22 millones.

De acuerdo con un informe del Ministerio de Cultura (Mincult), los principales perjuicios se concentran en la enseñanza artística y en la música. En el primer caso, las consecuencias directas repercuten en la calidad del aprendizaje y la creación de los estudiantes. Mientras, en el segundo, las afectaciones están relacionadas con las presentaciones en vivo de los artistas cubanos, la comercialización discográfica y los ingresos por derechos de autor, principalmente.

El citado documento del Mincult refiere que el bloqueo impuesto por el gobierno de Washington limita la adquisición de base material de es­tudio en diferentes disciplinas, co­mo instrumentos para música, óleos, acrílicos y pinceles para las artes plásticas; zapatillas y vestuarios de los estudiantes de ballet y danza.

La guerra económica en este ámbito se evidencia, además, en la compra de libros de lectura musical, cuadernos de hojas pautadas, cuerdas para guitarra, violín, violonchelo y contrabajo, medios que se adquieren a altos precios en el mercado internacional, agrega el texto.

En el caso del ballet, para garantizar la formación de los jóvenes bailarines se invierten grandes su­mas de dinero por concepto de vestimentas, calzados y demás atributos que caracterizan los personajes en cada ballet que se interpreta. Si cada uno de los accesorios se pu­diera adquirir en el mercado norteamericano, el ahorro sería significativo.

Por otra parte, las afectaciones relacionadas con las presentaciones en Estados Unidos de músicos cubanos tienen que ser con carácter de intercambios culturales, sin que medien contratos comerciales entre las partes. De modo que las empresas cubanas no obtienen be­neficios económicos, y se afectan al no poder co­mercializar en otros mercados du­rante el periodo de in­tercambio.

El bloqueo, en expresión de su ex­tra­territorialidad, impide la promoción, difusión y comercialización de los ar­tistas nacionales y deprime a va­lores ínfimos los precios de ven­ta. En el periodo abril 2014-marzo 2015, por ejemplo, el Ins­tituto Cu­ba­no de la Música (ICM), realizó 31 intercambios culturales con Esta­dos Unidos con 230 presentaciones ar­tís­ticas y el importe fue de 1 100 000 USD. Sin embargo, se estima que el po­tencial de exportación de las agrupaciones musicales del ICM en el mercado estadounidense pudiera alcanzar los cinco millones USD anuales, si no existieran dichas restricciones.

Sobre la comercialización discográfica, las barreras impiden acceder directamente al mercado de la industria discográfica norteamericana, tanto en la venta de soportes físicos (CD/DVD) como en el creciente comercio digital.

Según los datos ofrecidos en el informe, la casa discográfica Bis Mu­sic de Artex, durante las presentaciones de los músicos de su catálogo en los EE.UU. pudo haber ejecutado, de forma asociada, la venta de miles de CD tal y como reflejan las tendencias actuales para la comercialización de la música a nivel mundial, y calcula una afectación de 100 000 USD por la imposibilidad de vender sus producciones de manera directa.

En cuanto al tema del derecho de autor musical entre Cuba y EE.UU., se mantiene la imposibilidad de suscribir contratos de representación recíproca (CRR) entre las sociedades de gestión colectiva pa­ra la protección de repertorios explo­tados en ambos territorios.

La observancia del Derecho de Autor y el pago de regalías por este concepto a sus titulares son reconocidos por las legislaciones de la inmensa mayoría de los países del mundo. Sus principios se establecen en la Convención de Berna, la Convención Universal sobre el De­recho de Autor de la Unesco y otros acuerdos internacionales de los que Cuba y los Estados Unidos son signatarios. Sin embargo, los creadores mu­sicales cubanos y norteamericanos se ven privados de este derecho, dadas las restricciones del bloqueo.

Otro asunto importante son las li­mi­taciones para participar en los Pre­mios Grammy. En cuanto a este evento se hace muy difícil el envío de productos cubanos para que compitan, pues no existe una vía directa y legal para hacerlos llegar con seguridad.

“No se pueden efectuar los pa­gos desde Cuba por transferencias bancarias, tal y como se solicita a todos los participantes. De igual for­ma resulta imposible la materialización de la logística interna de reserva y pagos de vuelos y hoteles, por la misma causa”, sostiene el documento.

Tomado de: Granma

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